Semana 37, 2026 – La malla de armadura está terminada y la grúa espera el hormigonado
Martes, poco antes de las ocho, y la semana empieza bajo un cielo gris y uniforme. Desde la entrada, la zanja de conductos ya recorre todo el borde del solar, con los tubos negros asomando por pares a su lado. Entre las casetas de obra y la señal de tráfico hay montones de arena nuevos y una pila ordenada de planchas de aislamiento.
Al girarse hacia la obra, el cambio respecto a la semana pasada salta a la vista. La malla de armadura cubre ya toda la planta, una alfombra continua color óxido desde el muro de contención de madera hasta la acera, con las jaulas más profundas de las vigas de borde dobladas hacia abajo en los laterales. En el centro, la grúa torre se alza sobre la losa de julio, con la base lastrada con bloques de hormigón, y un obrero revisa algo a sus pies. Gruesos cables eléctricos cuelgan en curvas entre postes de madera sobre la malla, para que no toquen el acero.
En el lado de la acera, un carpintero está arrodillado con una sierra entre pilas de tablones de encofrado viejos, cortando estacas para el encofrado del borde. Mirando hacia arriba, la cabina y la corona de giro de la grúa quedan muy alto contra las nubes, con una caja azul atornillada a media altura del mástil.
Viernes por la mañana, el mismo cielo gris, y nada parece haberse movido, que es justo lo que se busca. Desde el muro de contención la malla recorre todo el largo del solar, cada arranque de pilar en su sitio, y la grúa parada con la pluma girada sobre la calle. Parece una obra que ha terminado los preparativos y espera a que lleguen las hormigoneras.